Migraciones para unir, no para dividir

Por : Omaira Martínez Cardona     editor@ciudadweston.com

Según la Organización Internacional de Migraciones, más del 3 por ciento de la población mundial es migrante. El tema de fronteras ha recobrado interés, más aún por la coyuntura actual que está también reconfigurando las relaciones internacionales en el mundo.

Aunque es un asunto sensible porque divide, no hay que tenerle miedo a las fronteras que son más que un concepto geográfico y van más allá de una delimitación física de espacios. La reconfiguración geopolítica del mundo también se fundamenta en la cultura que en gran medida define los límites en las relaciones de todo tipo entre las sociedades y los estados.

Sigue siendo el instinto de supervivencia sea por conflictos, violencia, crisis económicas y búsqueda de calidad de vida, lo que motiva a las personas a migrar. Tal y como lo hicieron los  primeros habitantes nómadas que poblaron territorios después de siglos de explorar las mejores condiciones para subsistir, cuando la tierra no era de nadie.

Pero ahora las condiciones son diferentes y las primeras fronteras que hay que explorar, conocer, respetar o traspasar son las culturales y mentales.
Las barreras, muros, cercas y límites siempre han existido como manifestaciones de convivencia y relación en todos los entornos cotidianos como  la familia, los vecindarios y las ciudades.

Las fronteras deben servir para convivir no para violentar o delinquir. A casi nadie agrada que invadan su entorno y menos si es confortable, sin pedir permiso y sin  unas condiciones claras de convivencia. No debe sorprender entonces que los estados lo hagan.

Así como cada persona define sus límites, cada estado tiene el derecho, siempre y cuando se ajuste a las condiciones acordadas en convenios internacionales, a definir las condiciones en que acoge o no a los foráneos.

La migración debe dejar de considerarse como un asunto clandestino al que muchas sociedades temen por desconocimiento, debe trascender hacia una oportunidad para fortalecer vínculos entre naciones, ciudades y posibilitar una planificación de desarrollo local y global más articulada.

Mientras América Latina es una de las regiones con mayor cantidad de emigrantes y por consiguiente una de las que más remesas recibe para dinamizar su economía, Emiratos Árabes, es una de los países donde más del 82 por ciento de la población son inmigrantes legales que le han ayudado a estabilizarse como una de las economías más prósperas.

Ser ciudadanos de un mundo pluricultural implica abrir la mente hacia la diversidad de posibilidades que ofrece, asumiendo la responsabilidad de hacerlo respetando las condiciones existentes y venciendo el temor que impide desarraigarse de una tierra en la que se nació y en la mayoría de los casos, es la única que se conoce. Ser migrante no es delito, hacerlo sin pedir permiso sí.

 

 

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