Crónica Huracan Irma- El conmovedor llamado de  la naturaleza

por Omaira Martinez Cardonaomaperiodista@gmail.com, @apuntesdeoma / Especial para Ciudad Weston desde diario El Mundo, Colombia

“Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren, hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer”

Ernest Hemingway, “El viejo y el Mar”

Nadie parecía entender 32 horas antes de la llegada de Irma, cuando dije que se sentía la tristeza de la brisa. ¿Cómo se siente la brisa triste?, preguntaron  algunos con asombro. Sin titubear respondí que no se  escuchaba el silbido melodioso del viento cuando le coquetea a las palmeras y las olas.

Es precisamente ese contraste entre incertidumbre, temor, tristeza y la belleza descomunal de la naturaleza, lo que resume la sensación de experimentar por vez primera un huracán que como Irma, hará historia por haber sobrepasado varios pronósticos, confundir hasta a los más expertos y romper varias estadísticas que lo harán recordar como uno de los más poderosos que se ha gestado en el Atlántico.

El rugido de la naturaleza aunque intimidante, es una manifestación de su grandeza, belleza y poder para poner a prueba la vulnerabilidad de la especie humana. Irma es una evidencia de que tal vez, el único poder que el hombre aún no ha podido controlar, es el de la naturaleza.

Imaginarse un ventarrón de más de 250 kilómetros por hora pasando por un radio de acción de más de 70 millas era escalofriante y requería de todos los preparativos sugeridos.

Protegerse del viento y alejarse de las lluvias, fue la recomendación general desde mediados de la semana cuando el Centro Nacional de Huracanes, alertó a los residentes del estado de La Florida, con más de 20 millones de habitantes en 67  condados.

Desde entonces y acostumbrados a las alertas por la temporada de huracanes usual cada año entre junio y noviembre, muchos se quedaron tranquilos, pero la insistencia de las autoridades funcionó tras haber sido sorprendidos por Harvey pocos días antes, a su paso por el estado de Texas.

La prevención es una lección bien aprendida aquí en Estados Unidos. La  planeación, organización y coordinación de todos los organismos de atención de desastres fue oportuna aunque una semana después, aún no se restablece el servicio eléctrico en muchas zonas.

Irma llegó con toda su fuerza un día antes de conmemorar 16 años de la tragedia del 11 de septiembre de 2001 en New York, recordado como el día en que los estadounidenses evidenciaron su vulnerabilidad y pusieron a prueba su capacidad para volverse a levantar. Desde aquel trágico suceso, la cultura de la prevención se afianzó y hace parte de su estilo de vida, además respaldada por recursos significativos que se destinan del presupuesto nacional para la prevención y atención de este tipo de eventualidades con calma, firmeza y una rápida capacidad de reacción para solidarizarse y seguir adelante. Pocos gobiernos de los afectados por calamidades naturales cuentan con la misma capacidad en recursos y en prevención para recuperarse. En nuestro país sabiendo que cada año llega una fuerte temporada de lluvias e inundaciones, siempre estamos poco preparados para enfrentarlas.

Mientras se pronosticaba el inevitable paso  del Huracan Irma por La Florida en categoría 5 y se recordaba con temor lo ocurrido con el huracán Andrew en 1992 que provocó daños estimados por más de 25 mil millones de dólares, los colombianos en su tierra recibían con júbilo al Papa Francisco y en México, se sentían los efectos del terremoto de gran magnitud del que días después se reportaron más de un centenar de muertos.

La llegada

A escasas horas de entrar en vigencia los toques de queda en las calles para que todos se refugiaran en sus hogares y quienes habían sido evacuados, permanecieran en los albergues dispuestos y dotados para acogerlos, muchos sí comenzaron a preocuparse, congestionaron las tiendas para abastecerse de combustible, alimentos perecederos, agua y materiales como madera para proteger sus hogares.

Las filas para comprar provisiones parecían interminables. Muchos amanecieron esperando en las puertas de los negocios para no quedarse sin lo necesario antes y después del ciclón. Cortesía

La primera orden de evacuación se dio en el condado de Monroe bajo cuya jurisdicción se localizan los Cayos de la Florida, un archipiélago de más de mil pequeñas islas que se extienden hasta Cayo Hueso (Key West), la última de las islas habitadas, la misma cuyos paisajes sirvieron de  inspiración al Nobel de literatura estadounidense Ernest Hemingway no sólo para El Viejo y el Mar, una de sus obras más conocidas, sino para toda su creación literaria.

El extremo sur de Cayo Hueso está solamente a 151 kilómetros de Cuba y es por donde hasta hace algunos años ingresaban los balseros inmigrantes de la isla. Los Cayos  que son uno de los destinos más populares para turistas atraídos por sus playas maravillosas, se encuentran a lo largo del estrecho de la Florida, formando una barrera natural que divide el océano Atlántico, al este, del Golfo de México, al oeste.

También fue evacuado gran parte del condado de Miami Dade que aloja las áreas turísticas más visitadas en el sur del estado y al centro de negocios de Brickell,  paralizando las actividades de la llamada Ciudad del Sol, una de las que más turistas recibe en el mundo, con registros de 15  millones de visitantes al año, que representan ingresos por encima de los 21 mil millones de dólares.

En medio de la especie de paranoia en parte alimentada por la divulgación de los medios y la curiosidad de los espectadores, comenzaron a colapsar las redes sociales con mensajes de todo tipo, unos desacertados que nunca faltan y convierten todos los temas y situaciones en chistes de mal gusto y otros alarmistas que angustiaban más. Pero cuando se pronosticaba que Irma había pasado ya cerca a República Dominicana, circuló un mensaje que cambió la dinámica de las redes sociales y se volvió viral porque ante tanta resistencia y temor, bajó la tensión y transformó la visión con la que los medios y todos deberían asumir este huracán que ya era inevitable y al que había que aceptar  como una manifestación y un fenómeno afortunado para la renovación de la tierra y de la naturaleza.

El mensaje emitido por un dominicano, era una carta dedicada a Irma en la que  entre otras cosas, le agradecía por bajarle la temperatura al océano, por renovar los bosques, limpiar los ríos y unir a los pueblos. Como una profecía y ante tanta desolación, el mensaje pegó y coincidencialmente el meteorólogo de uno de los noticieros describía como espectacular al huracán más intimidante en la historia reciente, precisamente por su magnitud y porque se había constituido en pocos días, en un desafío difícil de pronosticar.

El experto explicaba la necesidad de este tipo de fenómenos para  renovar la naturaleza e invitó a aceptarlos no sólo como señales de destrucción sino también como eventos benéficos de regulación climática para estabilizar la temperatura en los trópicos, mantener y renovar las selvas tropicales y liberar calor.

Como La Florida acoge una gran cantidad de diversidad cultural por la presencia de inmigrantes de todo el mundo y especialmente hispanos, muchos de ellos comenzaron a prepararse desde diversos rituales para recibir a Irma. Muchos ambientalistas se reunieron a intercambiar información, los deportistas extremos llegaron a las playas antes de que las cerraran para aprovechar la llegada de las altas oleadas, otros hicieron fiesta y rituales de danzas a la lluvia  y el viento;  y los más inexpertos, sólo por curiosidad, querían experimentar lo que se sentía al comenzar la intensidad de los vientos.

La sensación de pararse frente al mar cuando se acerca el fuerte viento es  estremecedora  y  al mismo tiempo acogedora, se siente una especie de escalofrío  y el presentimiento de que algo va a pasar. Photo: airways.com

Muchos emigraron, llevando en un morral lo necesario, sus documentos y pertenencias imprescindibles. Las vías principales que comunican al estado con sus vecinos colapsaron, intentando ganarle la carrera al viento. Unos evacuaron sus hogares, dejando no sólo las pertenencias que hacen la vida más cómoda, sino objetos de valor sentimental que dejaron bien guardados, esperando encontrarlos intactos a su regreso. La primera guitarra de un joven cantautor, la colección de muñecas que una señora de 91 años trajo desde su país natal  y conservaba cuidadosamente en una vitrina. Millones de objetos se quedaron esperando por Irma y por el regreso de sus dueños.

Aunque se dispuso con suficiente anticipación de albergues para mascotas, muchos prefirieron no separarse de sus únicos compañeros y tampoco dejar en hogares para personas mayores a sus parientes.

El encierro, los destellos de los transformadores explotando, la desconexión de los sistemas móviles y la oscuridad en la que quedaron casi 2 millones de hogares y negocios floridanos desde la tarde del sábado, generaron muchas crisis de ansiedad, pero también sirvieron como pretexto para la convivencia familiar y fraternal. Muchos por vez primera vieron el rostro y saludaron a sus vecinos y compartieron tiempo y actividades con su familia, aprovechando los días sin escuela y trabajo.

Imaginarse más de un día sin teléfono, sin datos, electricidad y aire acondicionado en medio de un ambiente tan húmedo es agobiante y más para quienes todo el tiempo quisieron resistirse a lo inevitable.

Sin importar el ritual y aunque parezca contradictorio, debe celebrarse la ocurrencia y supervivencia a este tipo de eventos naturales para contribuir a renovar el medio ambiente y desacelerar el calentamiento global.Photo: Univisión.com

 

¿Qué es un huracán?

Según los Mayas, “hurakan” fue un Dios creador que esparció su aliento a través de las aguas, dando origen a la tierra.

También denominado ciclón tropical, es el más severo de los fenómenos meteorológicos. Es un sistema de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan en contra de las manecillas del reloj en el hemisferio Norte. Un ciclón con vientos menores o iguales a 62 km/h es llamado depresión tropical. Cuando los vientos suben a velocidades de 63 a 117 km/h se denomina tormenta tropical y, al exceder los 118 km/h, se convierte en huracán.

Instrumentos como aviones de reconocimiento, barcos, radio sondeos, radares, satélites, estaciones meteorológicas en tierra y  boyas marinas, se usan para obtener datos de un huracán. Todos registran la información necesaria para alimentar los modelos numéricos que preverán, con la incertidumbre del caso, la trayectoria más probable que hará el huracán.

La escala Saffir-Simpson define y clasifica la categoría de un huracán dependiendo de la velocidad de los vientos que lo van formando, siendo la 1  menos intensa y la 5, la más severa aunque no necesariamente la que más daños ocasiona.

Los efectos de un huracán dependen de los fenómenos atmosféricos que interactúan, el tipo de región afectada y la velocidad de desplazamiento. (Imagen tomada por el Centro Nacional de Huracanes, NOAA, por sus siglas en ingles).

No hay consenso sobre el huracán más devastador de la historia. Por cifra de fallecidos, ninguno ha superado al de San Calixto en 1780, en el que 22 mil personas perdieron la vida cuando tocó tierra en varias islas del Caribe.

El más grande fue Sandy que tocó tierra en New York en  2012, batiendo el récord de 1.520 kilómetros de diámetro.

El que más consecuencias económicas ha causado es Katrina que en  2005 que impactó fuertemente a la ciudad de Nueva Orleans, dejando 1.800 víctimas mortales y 108 mil millones de dólares en daños materiales.

El camino de Irma

El Centro Nacional de Huracanes supervisó una onda tropical en la costa occidental de África el 26 de agosto. En los días siguientes, las lluvias y las tormentas asociadas con la onda, se fueron organizando hasta clasificarse la formación como una tormenta tropical con el nombre de Irma y al día siguiente  experimentó una intensificación rápida, con vientos que iban de 70 mph (110 km/h) a 115 mph (185 km/h) en solo 12 horas.

Tres días después una onda subtropical de fortalecimiento sobre el Atlántico norte central empujó a Irma en dirección occidental al suroeste, provocando que el 4 de septiembre se convirtiera en un huracán de categoría 4, con vientos de 215 km/h que seguían fortaleciéndose hasta reclasificarlo en categoría 5, con vientos de 280 km/h, consolidándose como el huracán más fuerte del Atlántico hasta ahora.

El 6 de septiembre, registró vientos de 185 mph durante 27. Ese mismo día y mientras mantenía su intensidad, tocó tierra en Barbuda y varias islas, comenzando su recorrido por al menos 14 poblaciones entre pequeñas islas y ciudades. En la isla francesa de San Martín el 95 % de las viviendas presentar daños materiales. Poco menos ocurrió en Puerto Rico, República Dominicana y Cuba donde se registraron desplomes de infraestructura, incluyendo el Malecón de La Habana, uno de los sitios turísticos y emblemáticos de la isla.

Una crisis humanitaria declararon las autoridades en las zonas más vulnerables y afectadas de los condados por donde pasó el ciclón. Photo: Omaira Martinez

Después de cruzar el estrecho de Florida y descender a categoría 4, emprendió rumbo a la costa oeste de la península, pasando por varias ciudades más como Tampa, Orlando y Jacksonville y hasta los límites de los estados vecinos de Georgia y Alabama, rebajando luego a categoría 2.

Aunque muchos creían que la naturaleza estaba furiosa, su manifestación no es ira, sino fortaleza para resistirse a las inclemencias de la humanidad que quiere controlarla. Siempre después de la tormenta, regresa la serenidad y tras la penumbra, llega la luz. Ahora, se celebra la vida y la oportunidad de estarla contando. La brisa recuperó su alegría y persiste en silbarle coqueta a las olas y las palmeras.

Cifra: 92 mil millones de dólares se calculan serán los daños por el paso del Huracán aunque aún no termina la valoración que realizan las autoridades de La Florida

¿Sabías que?

Durante siglos, el nombre de los huracanes se daba por el santo del día en que se manifestaban en una zona concreta. Pero actualmente, cada año se prepara una lista con los nombres que recibirán los huracanes que se vayan sucediendo a lo largo de la temporada. Las listas, que se repiten cada 6 años, incluyen un nombre por cada letra del alfabeto y alternan nombres masculinos con femeninos.

 

 

 

 

 

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