Cartas de Amor para no olvidar

Por: Omaira Martinez Cardona

Las cartas son una manera de expresar sentimientos en tono íntimo y aunque la tradición de escribir y enviar cartas es una práctica en extinción, las antiguas cartas de amor se resisten a desaparecer.

No importa si es escrita a mano, en máquina, en procesador o a través de un blog, hay muchos tipos de cartas dependiendo del propósito del mensaje y del destinatario. Cada carta es un reto y una situación distinta así sea una declaración de amor, de despecho, de duelo por la ausencia de un ser querido, no puede expresarse de la misma manera porque depende de quien la siente. Cada una es única y excepcional.

Atrás quedaron aquellos manuscritos que viajaban por semanas o meses para transmitir informaciones y sentimientos.

El surgimiento de la epístola como forma de correspondencia se dio en el Antiguo Egipto como labor de los escribas, aquellos privilegiados que habían sido formados en escritura. En los relatos, la forma tradicional de la epístola es la carta, porque ofrece la posibilidad de abarcar muchos temas y propósitos.

Las cartas por encargo aún existen y hay quienes  se dedican a escribirlas. En muchos lugares del mundo, sobreviven apasionados, románticos y artesanos de la palabra, aquellos que sin ser literatos, escriben lo que otros sienten o quieren decir.

En la plaza de Santo Domingo, en el centro histórico de la capital mexicana, sobreviven los escribanos como también son conocidos quienes se dedican a escribir cartas por encargo. En España se emite un programa en radio que lee cartas de que los mismos oyentes escriben.

En Argentina, Venezuela, Chile y España se hacen concursos anuales de las mejores cartas de amor a los que se presentan escritores y aficionados a la literatura con propuestas innovadoras y modernas.

Hace más de dos décadas que la periodista cubana Liudmila Quincose escribe cartas a clientes de más de 20 países que solicitan sus servicios.

Cartas por encargo

En la ciudad de Envigado, en Antioquia, departamento de Colombia, hace unos años, Jorge Humberto Restrepo Gallego, un enamorado de la palabra puso un letrero en el negocio de su familia que dice: “Se escriben cartas por encargo” y desde entonces esta actividad se ha convertido en el motor de su vida porque siente que brinda bienestar.

Quienes escriben cartas por encargo en el mundo sienten que tienen un don especial para expresar lo que otros no pueden y lo hacen por pasión, por el gusto de ver un remitente satisfecho y porque son románticos empedernidos.

-Expresar silencios

“Muchas de esas cosas que no se hablan, se guardan. Yo me ofrezco para escuchar, trato de hacer magia con la palabra y pongo mi escritura al servicio del corazón para traducir silencios”. Así lo expresa Carolina Calle en su blog Cartas a la carta, espacio dedicado a compartir cartas por encargo que cuenta con muchos seguidores y colaboradores en varios lugares del mundo Como bloguera recibió un reconocimiento como joven destacada en un concurso.

-Al hombre de hielo

“Todas mis certezas, todos esos supuestos y principios que funcionaban como el motor de mi vida, explotaron y me dejaron en un vacío paralizante; no sabía qué hacer o qué decir porque estaba segura de que mi vida, tal y como la conocía, se había acabado”, Así comienza una de las cartas de un amor no correspondido incluidas en el blog donde las identidades del destinatario y el remitente son confidenciales.

-Fragmentos de algunas famosas

“Tú quieres verme siquiera con los ojos. Yo también quiero verte, y reverte y tocarte y sentirte y saborearte y unirte a mí por todos los contactos», fragmento de unas de las tantas cartas que escribió Simón Bolívar a su amada Manuelita Sáenz, uno de los más locos amores de la historia porque ella fue capaz de dejar
a su adinerado esposo inglés para acompañar a Bolívar en sus batallas. Fue desterrada de su país por luchar y descansa en paz al lado de su eterno amado.

“Sólo quiero decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora”

Así comienza “Carta de una desconocida”, de Stefan Zweig, quien de manera autobiográ ca publica la carta que una mujer le envía declarándole su amor y explicándole cuáles han sido siempre sus sentimientos desde que lo conoció siendo una niña.

“Cuanto más lejos se encuentran los polos del sol, más abrasador es el calor. Lo mismo ocurre con nuestro amor: la ausencia ha puesto distancia entre nosotros; sin embargo el fervor aumenta”, le escribió el rey Enrique VIII a Ana Bolena cuando la Iglesia Católica no cedió en anular su matrimonio con Catalina de Aragón.

Sigmund Freud se enamoró a los 25 años de Martha Bernays, una amiga de su hermana.La vio seis veces en cuatro años, pero le escribió más de novecientas cartas de amor, donde la llamaba “princesita”.

En “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez, Florentino Ariza mientras escribía cartas por encargo a otros esperaba la correspondencia amorosa de Fermina Daza y sólo cuando la vejez llegó, se hizo realidad el sentimiento por su amada.

 

Share this post

Comments are closed.